No es indigno morir desnudo;
es mostrar al mundo
qué hay en lo profundo
de nuestras almas vacías
al fin, libres de hipocresías.
En el preciso momento
no existe más que lo que existe adentro.
Es un error pensarlo incompleto;
sólo eso importa, lo realmente nuestro.
No lo que adoptamos
por sentirnos abrazados
por la cultura ignorante del "saber vivir";
sino lo que pensamos
y debemos ser
mucho antes de morir.

Yo quiero morir desnudo,
escapar de las mentiras,
de los juegos inútiles que todavía caminan.
Y quiero vivir desnudo,
quiero conocer
con una mirada
y saber,
ver el alma
y comprender
hasta dónde puedo ser,
qué quiero ser
y por qué.


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